El proceso de innovación

Escuchamos cada vez más que si hay algo que puede ayudar a que nuestras empresas salgan adelante en estos tiempos difíciles, es la innovación.

Se puede innovar de muchas formas, seguro que desde nuestra posición en la empresa buscamos hacer las cosas mejor. Pero ¿cómo podemos conocer si somos o no innovadores? ¿se puede medir el resultado de la innovación?

No se trata de evaluar cuantos nuevos productos hemos lanzado o qué nuevos procesos hemos puesto en marcha en el último año. Tampoco se trata de innovar por innovar, por lanzar nuevos productos o servicios. Puede que, incluso, el hecho de hacerlo sin tener una idea clara de a qué mercado o clientes les puede interesar, sin estar alineado con nuestra estrategia, sea perjudicial para la empresa.

Más bien se trata de construir una organización innovadora y medir los resultados. Cuando la innovación se convierte en un proceso que abarca a toda la organización y se trabaja en equipo pero teniendo en cuenta las capacidades individuales,  es cuando podemos obtener resultados extraordinarios que conducirán a nuestra organización a la excelencia.

En una empresa pequeña no es tan importante implantar un proceso de innovación y que podamos medir el resultado. Es mucho más importante que el director o gerente de la empresa esté comprometido con la innovación, de este modo no resultará difícil conseguir el compromiso del equipo para que la empresa sea innovadora. Con un liderazgo comprometido con la innovación se podrá obtener lo mejor del equipo, lo mejor de los empleados para que la empresa progrese, este será el mejor indicador de la innovación.

Sin embargo en una mediana o gran empresa conseguir este compromiso es una tarea más difícil. Aquí es donde va a jugar un papel clave implantar un modelo de innovación que abarque a toda la organización, con unos resultados medibles. El mayor éxito lo alcanzaremos si logramos involucrar a toda la organización en el proceso de innovación.

Una herramienta muy útil es el comité de innovación (puede ser un comité, la opción más recomendable, o una persona que se responsabilice del proceso). Su trabajo consistirá en velar porque la organización trabaje en equipos multidisciplinares (formados por personas de diferentes áreas de la empresa) y evaluar a los equipos y a sus líderes. Creando nuevos equipos o suprimiendo aquellos cuyos objetivos o proyectos han finalizado.

La mejor medida del resultado será comprobar que los equipos funcionan, como resultado de las evaluaciones, dando formación a los líderes que lo necesiten. También podremos evaluar el número de ideas aportado por cada equipo y aquellas que se han puesto práctica con resultado satisfactorio.

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