Píxar lo hace, y tú ¿apuestas por el trabajo en equipo sin individualidades?

“Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos”. Este antiguo proverbio japonés me inspiró hace años para cambiar mi estilo de dirección y desarrollar el trabajo en equipo como eje de crecimiento en nuestra organización.

Hoy se presenta como la única vía posible para que podamos competir en el actual entorno de cambios continuos y disruptivos en el que estamos inmersos. Y es que ya no basta con tener grandes talentos, la importancia de trabajar en equipo reside, además de contar con las personas adecuadas, que éstas sean capaces de colaborar e involucrarse en busca de un objetivo común.

¿Por qué? Por un lado, nos permite optimizar y agilizar los procesos, pues la gestión del tiempo es mejor y los resultados son de mayor calidad. Y, por otro lado, ayuda a mejorar el clima laboral, ya que las obligaciones se convierten en retos compartidos que inspiran a trabajar en armonía a la vez que se comparten vivencias y experiencias día tras día.

Cambiar la cultura de una organización para adoptar el trabajo en equipo como modelo de gestión no es una tarea fácil. Sobre todo, si partimos de una estructura jerárquica en que las decisiones fluyen de arriba hacia abajo de manera habitual y hemos de asumir los riesgos de trasladarlas a nuestros equipos para que ellos decidan.

No es suficiente con crear equipos y dotarles de un objetivo y un presupuesto para conseguirlo. Un equipo necesita un grado de libertad suficiente para poder desarrollarse, cohesión entre sus miembros que requiere tiempo y el papel de un líder con las competencias adecuadas para que lo haga crecer. La cultura de la organización es otro elemento esencial, se ha de basar valores asociados al trabajo en equipo y desarrollo de las personas.

Un gran ejemplo de este sistema de trabajo lo encontramos en el éxito de Pixar que se debe a una cultura de proyecto, no de individualidades. En esa idea del conjunto, piensan que la tarea de dirigir no es evitar los riesgos sino crear la capacidad de subsanar los problemas. El secreto está en considerar los problemas como una pieza esencial, porque así sabemos que las grandes ideas se tendrán en cuenta, serán puestas a prueba y sobrevivirán en esa cultura del proyecto y no de la individualidad.

En el proceso de una película de animación encontramos multitud de problemas a los que enfrentarse constantemente. Son una metáfora de la vida, donde tienen que ir resolviendo, saltando o sorteando obstáculos constantemente. En un proyecto así, surgen problemas desde la idea original, una historia que atrape al espectador, un guion coherente que fluya, introducir
sentido del humor, escoger al director, los bocetos, dotar de personalidad a los personajes, adaptar los dibujos a la realidad como, por ejemplo, el peso de un oso chapoteando en un riachuelo y hacerlo creíble. También la utilización de los colores, las sombras e incluso hasta los últimos detalles que prácticamente no percibimos como espectadores que buscan la excelencia y no la perfección.

Para ello se han de crear lazos de atracción interpersonal, fijar una serie de normas que dirijan el comportamiento de todos los miembros, donde la figura de un líder es fundamental, además de promover una buena comunicación entre el conjunto de integrantes, trabajar por el logro de los objetivos comunes y establecer relaciones positivas. Porque la cohesión de un equipo de trabajo se expresa a través del compañerismo y el sentido de pertenencia al grupo que manifiestan sus componentes. Cuanta más cohesión exista, mejor trabajarán sus miembros y más productivos serán los resultados de sus acciones.

Como aseguran las palabras de Edwin Catmull, presidente de Pixar: “Si pones una buena historia en manos de un equipo mediocre este la arruinará. Si das la historia mediocre a un equipo brillante, este la arreglará o la dejará de lado y saldrá algo mejor”.

En Creatividad S.A. Catmull expone los principios que rigen el trabajo en Pixar y las cualidades que él considera indispensables para dirigir una empresa creativa.

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